Nos queremos
Nos odiamos
Nos queremos.
Nos odiamos.
Nos queremos.
Nos odiamos.
Nos queremos.
Nos odiamos.
Nos queremos.
Nos odiamos.
Nos queremos. Nos odiamos.
Nos queremosNos odiamos.
Nos queremNos odiamos. Nos queremodiamos. Nos qoudeiraemos.
Nos matamos.
Y volvemos a empezar.
martes, 19 de enero de 2010
jueves, 17 de diciembre de 2009
Tus cosas
Qué lindo te ves con la mochila al hombro. ¿Qué llevás ahí? Quiero ver. Quiero abrir el cierre y meterme a investigar. A ver. Wow. Tu billetera, donde descansan tus ojitos que me miran desde una foto-carnet de cuando eras mucho más chico. Jaja. Qué lindo que eras. ¡Ya tenías los aparatos! Aaaaawwwwrrrrrrrr. Y 2 pesos. Qué raro vos con poca plata... Por algo siempre me ratoneás algo en el kiosco. Y yo cedo porque me gusta ver que me sonrías.
¡Hojas! Y hojas y hojas y hojas. Wow. ¿Qué son? Ah, no podían ser otra cosa que las canciones que tocás en la guitarra, obvio. Y tocás tan bien, aunque no te das cuenta. Y componés tan bien, como ya me mostraste en algunas canciones que escribiste. Y no cantás tan mal, aunque no lo creas. Al menos afinás. Pero a mí me gusta como cantamos nosotros. Como cuando estábamos en ese bondi de buena calidad, volviendo, ¿te acordás? Éramos los únicos despiertos además de dos personas y lo único que hacíamos era cantar, mientras vos usabas esas hojas. Tus manos alrededor de la cintura de tu guitarra y tus ojos que iban y volvían. De repente se venían sobre mí y... No me quedaba otra que intentar no suspirar. Creí conocerte a fondo por unos momentos.
Y encuentro ahora algo de tu ropa. Claro, venís de campo. Sería gracioso verte jugar al handball, no te imagino. Por supuesto que El Sin te tiene que acompañar, ¿no? Si me pongo a ver su mochila seguramente encuentro ropa también. ¡Bloque! Son un bloque. Y son tan lindos.
Tenés también tus cuadernos. Ja, esperaba una peor letra de tu parte. No está mal para ser hombre, querido. De hecho, está bastante bien, y no sólo para un hombre. Matemática. Teoría Literaria. Física. Tenés todo mezclado, pibe, sos un enquilombado. Mirá quién habla, ¿no? Wow. Hay un cuaderno en donde tenés anotado todas esas letras copadas que componés. Ahí está la que te dije que me gusta mucho, porque tiene todo tu lado tierno, ese que quiero conocer yo pero que escondés y escondés. Sí, es así de linda como yo recuerdo. Y quizá más.
Y también está tu cartuchera, apuntes de Química, y un par de giladas más. Y yo quiero estar entre tus cosas.
¡Hojas! Y hojas y hojas y hojas. Wow. ¿Qué son? Ah, no podían ser otra cosa que las canciones que tocás en la guitarra, obvio. Y tocás tan bien, aunque no te das cuenta. Y componés tan bien, como ya me mostraste en algunas canciones que escribiste. Y no cantás tan mal, aunque no lo creas. Al menos afinás. Pero a mí me gusta como cantamos nosotros. Como cuando estábamos en ese bondi de buena calidad, volviendo, ¿te acordás? Éramos los únicos despiertos además de dos personas y lo único que hacíamos era cantar, mientras vos usabas esas hojas. Tus manos alrededor de la cintura de tu guitarra y tus ojos que iban y volvían. De repente se venían sobre mí y... No me quedaba otra que intentar no suspirar. Creí conocerte a fondo por unos momentos.
Y encuentro ahora algo de tu ropa. Claro, venís de campo. Sería gracioso verte jugar al handball, no te imagino. Por supuesto que El Sin te tiene que acompañar, ¿no? Si me pongo a ver su mochila seguramente encuentro ropa también. ¡Bloque! Son un bloque. Y son tan lindos.
Tenés también tus cuadernos. Ja, esperaba una peor letra de tu parte. No está mal para ser hombre, querido. De hecho, está bastante bien, y no sólo para un hombre. Matemática. Teoría Literaria. Física. Tenés todo mezclado, pibe, sos un enquilombado. Mirá quién habla, ¿no? Wow. Hay un cuaderno en donde tenés anotado todas esas letras copadas que componés. Ahí está la que te dije que me gusta mucho, porque tiene todo tu lado tierno, ese que quiero conocer yo pero que escondés y escondés. Sí, es así de linda como yo recuerdo. Y quizá más.
Y también está tu cartuchera, apuntes de Química, y un par de giladas más. Y yo quiero estar entre tus cosas.
Juego.
I can't help it if it's true,
don't wanna be your man,
just wanna play with you
don't wanna be your man,
just wanna play with you
La peligrosa cercanía,
nuestra,
de nuestros cuerpos,
de nuestras manos,
de nuestros ojos,
hasta de nuestros labios,
me asusta,
ay, me asusta tanto
que puedo sentir la tensión,
toda esa fricción...
la emoción
de tomarte la cintura
y acercarte a mí.
Por fin.
Pero no hay problema
si querés darle otra vuelta
de tuerca
al asunto.
Si, total, ¡nadie va a llorar!
Porque esto no es un sueño profundo;
¡esto no es un amor oculto!
Ja, no, no entendés.
Yo no quiero eso
que vos creés.
¡Yo no quiero tu amor!
Sólo quiero quizás un beso
y toda la lujuria en tu voz.
viernes, 27 de noviembre de 2009
DICE que está loca DE ATAR
Quiero ver tus ojos en un reflejo, sin mirada, tan vacíos. Porque vos no querés ver, querés tocar. Y ahora descubro porqué no querés pensar, y me encanta. Tus manos tocando ese cuerpo como de mujer, haciendo vibrar las cuerdas de tu inconsciente... y todo lo quiero adivinar súbitamente. Si no encuentro la manera, me voy a destruir. Y si vos no escupís tu demencia, no podés bajar, ¿no? Pero no, no bajes, allá arriba estás vivo, y yo te quiero vivo y que vomites sobre mí toda tu enfermedad. No sirve de nada si no querés tratar, si no vas a tratar. Porque yo te quiero ver tratando, precipitándote hacia mí como lluvia, como granizo, puro como nieve, con toda tu pureza e inocencia, sobre mí: porque quiero corromperte siempre que pueda. Y sí, hay algo que ya no puedo contener, que no me (va a) deja (dejar) volar. Siempre quiero saber aunque sea un poco más de lo que escondés al resto. Mostrate. Si no querés ir, y te querés quedar, hacelo, tomá mi mano y quedate. Y cuando llegue mi hora, no me voy a detener. Ni lo sueñes. Porque a mí, como a vos, no me importa si convenzo a los demás. Quiero soñar de manera legal con vos, y no me inmuta que las plebeyas que te tienen allá arriba, de príncipe azul, me tiren bocanadas de aire y viento manchado y envidias o celos, mostrando máscaras de consejeras fieles a la realeza ¡Pero, POR FAVOR! Yo quiero soñarte y que me sueñes, y ya ni me preocupo en esconderlo. Sólo la quiero pudrir.
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