Yo les quiero presentar a él.
Mira con sus ojos oscuros como el mar en plena noche
igual que su piel morena, que refleja la luz de la luna.
Gusta de un buen tabaco,
único, como el que le doy yo.
Espera y sonríe con sus labios caribeños
las pocas veces que le devuelvo la sonrisa y rompemos a reír.
Si ves el principio de cada uno podés llegar a saber quién es.
No me espera cada noche,
tampoco piensa en mí al amanecer.
No me pasa a buscar en un caballo blanco
para huir hacia el atardecer.
Y está bien.
Nos besamos,
nos abrazamos.
Nos fumamos un cigarrillo a cada lado de la cama.
Nos miramos,
nos jugamos.
Y nunca espero que me diga que me ama.
Nos burlamos,
nos tocamos.
Nos levantamos y nos volvemos a reír.
Piel de naranja, sus mejillas son de seda,
sus dientes deslumbran en plena oscuridad.
Pero en plena guerra de cosquillas
brindamos entre risas por nuestra seguridad
de que mañana vamos a despertar
siendo únicos, incorruptibles, jóvenes
y que en tus manos descomprometidas me puedo enredar.
lunes, 21 de enero de 2013
lunes, 5 de noviembre de 2012
12 - Oliverio Girondo
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan,fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangunlan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan,desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden,se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangunlan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
Final de respuesta (22/11/2011)
María, con su vestido de flores y su juvenil andar se dirige a dar una mano a esos lugares donde esa gente roja lo necesita. Se ha acostumbrado y nada la detiene. La acompaña un aura de felicidad y belleza. Será la primavera, será su buen humor, será que esta vez descansó, quién sabe.
Llega, la hostigan desconocidos pensando que es de allí, y no lo es. Pero escapa rápidamente y se une a su bella gente roja. Se sienta sobre la mesa con ellos y charlan sobre qué tal es la situación alrededor.
De golpe, ahí pasa, lo ve, lo sabía pero no lo esperaba. De nuevo el fantasma, de nuevo ese andar, de nuevo esos rulos: Tomás. Allí lo ve, dando vueltas, con su gente viole(n)ta.
Con ese andar tan particular, la mirada perdida que de repente se posa en María. Es un microsegundo que dura el espanto mutuo. Tomás empalidece pero en menos de un tic se recupera y sigue. La ignora, y ella hace lo propio.
Todo el día se encuentran en el mismo lugar. Se ven de lejos, se pasan por al lado: no se miran, o hacen de cuenta que no se ven. Ella lo mira irónicamente cuando se acerca para pasar a su lado y él la ignora, pero ella sabe bien que Tomás solo puede mirar adelante y no bajar la mirada para verla. ¿Estaría tan mal? Sí.
Y de nuevo se ve en la situación: corredor, ella hacia un lado con su andar firme y su sonrisa, él en dirección contraria, en frente. Es la primera vez que María ve en él paso firme, decidido, sin miedo, sin angustia fantasmal. Y a María es la primera vez que no le tiemblan las piernas. Así y todo, decide no pasar por eso, lo evade y se vuelve a juntar con su gente roja. Y se sienta en la mesa y vuelve a charlar. Pero sabe que a su alrededor anda el fantasma de sus navidades pasadas.
Y por primera vez, se puede responder la pregunta que tanto la torturó, esa pregunta formulada así: "¿hacia dónde caminás cuando estás solo?". Por primera vez se la puede responder: hacia la nada, caminando fantasmalmente en círculos; o hacia su gente viole(n)ta.
Llega, la hostigan desconocidos pensando que es de allí, y no lo es. Pero escapa rápidamente y se une a su bella gente roja. Se sienta sobre la mesa con ellos y charlan sobre qué tal es la situación alrededor.
De golpe, ahí pasa, lo ve, lo sabía pero no lo esperaba. De nuevo el fantasma, de nuevo ese andar, de nuevo esos rulos: Tomás. Allí lo ve, dando vueltas, con su gente viole(n)ta.
Con ese andar tan particular, la mirada perdida que de repente se posa en María. Es un microsegundo que dura el espanto mutuo. Tomás empalidece pero en menos de un tic se recupera y sigue. La ignora, y ella hace lo propio.
Todo el día se encuentran en el mismo lugar. Se ven de lejos, se pasan por al lado: no se miran, o hacen de cuenta que no se ven. Ella lo mira irónicamente cuando se acerca para pasar a su lado y él la ignora, pero ella sabe bien que Tomás solo puede mirar adelante y no bajar la mirada para verla. ¿Estaría tan mal? Sí.
Y de nuevo se ve en la situación: corredor, ella hacia un lado con su andar firme y su sonrisa, él en dirección contraria, en frente. Es la primera vez que María ve en él paso firme, decidido, sin miedo, sin angustia fantasmal. Y a María es la primera vez que no le tiemblan las piernas. Así y todo, decide no pasar por eso, lo evade y se vuelve a juntar con su gente roja. Y se sienta en la mesa y vuelve a charlar. Pero sabe que a su alrededor anda el fantasma de sus navidades pasadas.
Y por primera vez, se puede responder la pregunta que tanto la torturó, esa pregunta formulada así: "¿hacia dónde caminás cuando estás solo?". Por primera vez se la puede responder: hacia la nada, caminando fantasmalmente en círculos; o hacia su gente viole(n)ta.
martes, 30 de octubre de 2012
-tan viejo-
Marca un número telefónico. Uno, cinco, cinco... Lo sabe de memoria
son casi las 6 de la mañana pero, con sus esperanzas en la mano, piensa solamente en apretar un número, ponerse el teléfono al oído y oír su voz.
.....
el gato la mira y le maúlla, haciéndola pegar un salto en su asiento. Vacila.
No lo hace, le falta coraje.
Es muy tarde.
A la cama se va, enfadada consigo misma.
Y otro día etílico no le tiembla el pulso
llama, le pide verse.
A ella se le traba la lengua... pero él está igual. Lo niegan, ¡pero cómo no se iban a negar!
Y se ven y lloran y se ríen y se disfrutan y se odian como siempre fue.
Después de unos días, se olvidaron de que existieron.
Se recuerdan, se encuentran.
Se vuelven a olvidar.
Pero el olvido siempre es unidireccional, siempre sale de uno. Nunca hay dos. Nunca son los dos.
No se pueden querer, pero no se pueden odiar.
No se soportan pero aún así no pueden no unirse.
(Si te llama, vas. Si lo llamás, va.)
Y si se volvieran a conocer, seguro se caerían mal.
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