martes, 3 de septiembre de 2013

HUMO

Siempre que creo en tus ojos, deseo no hacerlo porque después no puedo ver.
Me lastima la retina verte echando esa nube pálida
desde tu cuerpo, saliendo por toda tu piel.
Es como una nube tóxica, un arma química,
que te hace desaparecer, por el humo que proyectás.
Te vendés a vos mismo como un diamante de pobre:
hermoso, brillante... y accesible,
pero en el momento que quiero conocer tu materialidad,
desaparecés.

... Y poco después, volvés,
envolvente, magnífico, embriagante,
con tus brazos en mi cintura y tu boca en mi oído.
Y me dejo llenar los pulmones de tu toxicidad
porque más no puedo.
Me nubla la mente aunque se que algo va mal
pero no puedo esperar de vos nada más.
Huyendo de la responsabilidad,
un beso que no se da,
que te llamo y no estás,
que te quiero conmigo y corrés hacia algo más.

Tu pierna en mi pierna,
tu nariz en mi cuello,
tus manos, ya no se
(y ya no quiero saber).
Caigo dormida, buscando no buscarte,
se que la impunidad se acaba con la luz del sol,
cuando escapás de aquel color
que te invade por completo y te llena de sabor
la boca, aunque te tapes los ojos y la voz.
Huís de nuevo hacia el gris, hacia la bruma,
perdés tu cuerpo y te volvés una sombra,
un gas, un dolor, el veneno de la cobra,
el aturdimiento, el ardor, la tortura.
Pero te compadezco en tu soledad acompañada
porque al final, vos sos el que elige la nada.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Lau

Hay días lindos y feos.
Hay días de sol, hay días nublados.
Hay gente que brilla en cada uno por separado,
pero ella no.
Ella hace brillar el mundo,
cuando este quiere brillar
y cuando su manto gris implacable se ciñe
sobre todo lo demás.
Con sus ojos claros, brillantes
como la piedra preciosa al sol que es.
Tiene unos ojos inquietantes e inquietos
que te abrazan en una ráfaga de color.
Pero sus abrazos reales te sostienn
cuando te estás por deshacer de dolor.
Toda ella te sostiene, toda ella te lleva a brillar.
Lo que te diga, jamás lo vas a poder olvidar
porque te bombean en los tímpanos sus palabras
como una pegadiza canción de jazz.

No habla, canta.
No grita, canta más fuerte.
No se ríe, armoniza.
No canta, emite su brillo de forma musical.

Tan hermosa que es imposible no amarla,
lleva el barrio en los labios, en la mente, en el alma.
Te canta canciones de cancha
y parece una burla
porque la dureza de la calle no ha podido con su dulzura,
la dulzura de su voz, de sus abrazos,
sus ojos, y de la música que se le escapa de las manos.

miércoles, 24 de julio de 2013

Lo vi caminando en un corredor sin final. Pero el final estaba hecho a un lado, una puerta que nadie pudo ver.
Iba como flotando, caminando grácilmente sobre sus pies, diminutos. Sus zapatos me quedaban bien.
Tenía la mirada perdida en las sombras que lo recorrían pero el cuarto estaba iluminado. Las únicas sombras las proyectaba él. Caminando lentamente, nunca llegó. Se sentó en un asiento imaginario y voló.
Nunca más lo volví a ver. Hasta ahora.
Sentado sobre su pasado todavía tenía la mirada perdida. Nunca la alcancé. Nunca pude llegar a enredar sus pensamientos con mis piernas mientras arruinaba su esqueleto con mis manos. Si, total, para mí, era como un montón de legos.
Nunca pude saber si pudiste entrar por esa puerta o si te quedaste sentado. Yo solo te vi volar, y te dejé porque tenía que quedarme acá. Volar era para vos. Y dudaste demasiado en llevarme.
Yo no tengo tiempo para dudar, el tiempo se me escapa del cuerpo y no me quiero ahogar en arena.
Ahí estás. Tu mirada ya no se pierde. O tal vez la que se pierde es la mía, con todos los gritos que se me escapan de los oídos.
No se si no es que no te entiendo o es que nunca nos perdimos al mismo tiempo. Creo que solo fui un fantasma de tus sombras, aunque mi intención fue siempre hacerte brillar.

Tender

Esperamos a que caiga la noche porque nos sentimos más seguros.
El día es amenazador.
Nos trae gente y ruido y movimiento y, especialmente,
LUZ.
Nos trae luz.
Ilumina todo lo que hacemos
todo lo que dejamos de hacer.
No dejamos nunca de ver todo lo que hacen los demás.
A la luz del día somos un hormiguero observado.
Solo que quien vigila somos todos a la vez.
Nos observan todos, y observamos a todos.
Y así claro que vamos a esperar la noche, ¿no?

... ¿NO?

¡Claro que todos esperamos la noche!
La noche es todo
lo que
no es
el día
Se apaga el ruido, la gente se apaga, y la luz deja de agitarse.
Nos movemos entre sombras, escondiéndonos.
Manadas de lobos a la luz de la luna
o a la luz de las nubes
o a la luz de la lluvia
pero esa luz es una no-luz
una no-luz que solo se esparce sobre quienes querramos.
La noche es el momento del escondite y la trampa.
La noche es el momento de vernos con las manadas con las que no nos vemos de día.
La noche es el momento de cazar.
... Y también es el momento de dormir. 

Oh my baby

Pero cuando el día no es duro y la gente no te agitó las neuronas,
cuando tu cabeza estuvo en coma mientras todo a tu alrededor se movía
la noche es otra cosa.

Oh my baby

La noche es el momento en que nos movemos como fantasmas
pero como no estamos solos, no nos movemos solo nosotros.
Los fantasmas de los otros se mueven hacia nosotros.

Oh why?

No te entusiasmes con la noche porque nada se puede hacer
cuando es la misma noche la que saca a pasear los fantasmas que se esconden en el día
y cuando las no-luces de la noche no pueden esconderte lo suficiente te atacan

(Help me!)

Cuando en la noche sos el blanco de los fantasmas ya no podés hacer nada
Esconderte debajo de las sábanas es tan inútil como fumarte un cigarrillo.
No, son inmunes al humo. Y son inmunes a los intentos.

Oh my...

La noche es amenazadora para los que no son lobos, para quienes no son cazadores en la noche
y solo son presa de los fantasmas de los lobos.
(Los verdaderos lobos se pasean por la ciudad)

(Help me!)

Es que cuando las estrellas se esconden tras las no-luces de la ciudad
tengo tantas ganas de encontrarte rondando por mi casa,
de puntas de pie, pensando que todos duermen
para que te intensifiques en la belleza con la que no dejás de brillar.
Tengo tantas ganas de alimentarte el ego hasta que tenga que bajártelo de un beso
o de un golpe (no lo se bien todavía)

No quiero hablarte
porque si te hablo me muero.
No es una canción lo que me está matando,
lo que me está matando es hablarte
y creerte
y creerme
y soñar
que las cosas no son igual que durante el día.
Porque durante el día la impunidad tiende a cero
y durante la noche decidimos no cazarnos porque después vendrá el día.

Esa noche que no sea seguida por el día, esa noche,
ESA MISMA,
voy a rozarte la mejilla mientras duerma.