jueves, 10 de septiembre de 2009

Hora de Física, 2/muchos

Quiero que me cuentes todo
lo que no
hablás en cada momento

Quiero que digas
lo que quiere
mi mente
oír salir de tu garganta,
desde tus entrañas
hasta la calidez
de tus metálicos dientes.

Los sueños color
café, carmesí
y bordeaux
han expresado todos los deseos
reprimidos
en el inconsciente, sí.

Quiero colgar mi alma del techo,
por fuera del pecho
sin corazón.
Así podría quedar
más cerca de tu divino andar
que de este paraíso
que nada vale, por ser terrenal.
Más cerca de vos
que de mi voz.

Puras palabras

You don't love me the way that I love you

Un abrazo,
todo se arregla con un poco de "amor".
Un abrazo, dulces palabras,
¡ABRA-CADABRA!
Se fue el dolor.

Decilo.
Decilo, por el amor que
hay en esta esquina.
Decilo, abrí un ventanal
por el que
pueda entrar.
Ni siquiera pido una entrada triunfal.
QUIERO ESCUCHARTE DECIRLO, ¡HABLÁ!

¿no lo vas a decir?
Yo
ya no quiero mentir.
No quiero aparentar.
ya no quiero omitir
palabras que,
por más que te niegues,
vas a tener que guardar,
que retener.
Ya no quiero actuar,
quiero dejar
de interpretar
un papel que no puedo sobrellevar.
Quiero vomitar
todo lo que tengo en los pulmones,
en la garganta,
en cada extremidad.
Y si vos no lo decís,
seré yo quien hable y diga
que tengo una espina de pez clavada
en medio del pecho
(qué cliché),
en mis vísceras aplastadas,
y mis neuronas colgadas
del techo
no van a bajar.
Ni siquiera a saludarte.

Su ira no es en tu contra, claro,
es en la mía.
Porque ya no te puedo observar
sin que una tormenta de rouge me persiga.
Mirá lo patética que es esta poesía,
tan infantil,
que nunca vas a saber interpretar.

viernes, 4 de septiembre de 2009

La misma moneda, cara II

And I, and I need that soul
'cause you're always soulful.
And I need that heart
'cause you're always in the right places

¿Cómo estás, che? Tanto tiempo... (Lo abraza)
Che, quiero que hablemos (duda) Hay un par de cosas que deberías saber.
No, no, tranqui, nada "grave".
No, mis viejos, tranquis. Bue, tranqui para lo que son ellos (hace una mueca) Vos sabés.
Pará, pará, ¿me dejás que te explique?
Ehm... esto es... difícil. No... tengo ganas de caer en clichés pero, creo, no me queda otra (Suspira, en señal de frustración)
No, boludo, ¡no estoy embarazada! (su voz era casi una risa, pero algo la molestaba, y era el no poder)
A ver, biológicamente es imposible autoembarazarse, viste (sonríe, con un dejo de sarcasmo. Lo escucha y ve reír)
No, en serio, está todo bien, sólo es medio... complicado. Sí, complicado es la palabra correcta (Pausa. Ella baja la vista, como mirándose a sí misma) Che, esto es horrible.
No, bobo, no me refiero al chaleco y la camisa. Igual, sí, es horrible también, una mersada (hace una mueca de desagrado)
Callate (Su cara muestra un "dolor interno", y se exaspera un poco), me chupa un huevo que a vos te guste (Arrima una lágrima, pero logra retenerla) Yo podría ponerme piel de rinoceronte o de puercoespín y a vos te seguiría gustando cómo me queda (Calla y lo mira. Él no entiende, y sólo puede concebir una idea, que le resulta descabellada), ¿o no?
(Él la halaga, con toda su sensualidad y ternura) ¡¿Ves?! De eso te quería hablar: ¡No hagas eso!
¿Cómo "¿qué cosa?"? ¡Eso!
(Él sonríe; comienza a comprender a qué se refiere) ¡Sí! Esas boludeces.
Mmh... temía que hicieras esa pregunta. Ahora es que viene la parte jodida.
Sí, deberías tener "miedito" (se muerde el labio, está nerviosa, se acerca el momento)
Ya debés habértelo imaginado, ¿no?
Dale, no te hagas el gil (su tono es triste y su voz, quebradiza) Bien sabés qué pasa.
No, no, no quiero decirlo, chabón (Retiene las lágrimas) Ya está, ya entendiste.
(Él abre los brazos, buscando un abrazo) No, no, no lo hagas más jodido (cede finalmente ante el abrazo y ante un par de lágrimas rebeldes)
Sí, estoy hasta la japi.

La misma moneda, cara I

You're such a good friend I hafta break your heart.
I'll tell you that I love you, then I'll tear your world apart

Hola, hermosa.
Bien bien (La abraza) Bastante tranquilo.
(Ella sonríe, pero luego se pone seria) ¿Uh? ¿Qué pasa? ¿Pasó algo grave?
¿Padres? (Su voz era preocupada)
(Sonríe) Sí, ya sé cómo son. Entonces, ¿qué pasó? ¿el colegio? ¿P. de nuevo?
(ella lo frena) Bueno, disculpame. Te escucho.
(Mira con extrañeza la frustración de ella) ¡¿ESTÁS EMBARAZADA?!
Bueno, bueno, tranquila, no sé, quizá S...
(Ríe ante su sarcasmo y su sonrisa, pero en seguida reaparece la preocupación) Pero, entonces, ¿qué pasa? ¿estás bien?
No, mentira, estás hermosa vestida así, ese chaleco y esa camisa me gustan, te van bien (le sonríe)
No concuerdo. Te queda bien y no es para nada mersa.
Y, sí, no dejás de ser hermosa nunca. Te llevo a F. y te traés media docena - o más - de snobies (le vuelve a sonreír, intentando calmar la exasperación de ella)
¿Qué cosa? (su voz es de sorpresa, ella nunca había sido así con él)
(Sonríe al notar la idea que su mente había concebido hacía algunos momentos, la cual le suena muy boba) ¿Decirte lo linda que sos?
(Comienza a preocuparse de nuevo) ¿Por qué? ¿me podés decir lo que pasa?
(Se shockea. Un extraño miedo combinado con un nervioso temblor lo hace vacilar) ¿Debería tener miedito? (Sin embargo, permanece inmutable, en voz y aspecto)
(Con nerviosismo la observa morderse el labio. Una repentina sequedad en la garganta lo obliga a tragar saliva de manera casi escandalosa. No puede decir nada, así que se limita a observarla. Su anterior idea ya no suena ridícula; todo lo contrario. Intenta convencerse de que flashea)
No, la verdad, no entiendo (miente para darle la oportunidad de mostrarle que fue muy bobo al paranoiquear así)
(Ella nota su mentira. La escucha triste y se le rompe el corazón por esa tristeza para nada ajena) ¿Decirlo no será mejor? (Se niega la realidad. El daño ya está hecho. Sólo puede ofrecerle el cobijo para esas lágrimas que corrían por su culpa)
(Ella, tras resistencia, cede al abrazo) Te enamoraste de mí, ¿correcto?
Me lo imaginé.