sábado, 28 de noviembre de 2015

Ya no quiero recordar
esos ojos que nunca vi,
esas manos
que nunca me tomaron,
que nunca me tocaron,
pero que me acariciaron tan tiernamente
que creí que había un terremoto
en pleno Buenos Aires,
del centro a la Paternal.

Ya no quiero recordar
esos besos que no di
y que estuve tan,
tan cerca,
que creí que iba a llorar.

Ya no quiero recordar
esos labios y esa respiración
en mis hombros y en mi cuello,
esa forma bajo las sábanas,
ese grito a voces
que nunca quisimos cantar.
Que nunca quisiste cantar.

Pero me duelen las sombras
alargadas sobre el piso de madera,
las risas resonantes
como ecos de fantasmas
callados, caminantes por Rodríguez Peña.

Me quiebra la mirada que esquiva
y que antes me buscaba
cargada con el Pacífico,
y la parada del 150 y el 6
a cualquier hora de la noche.
Me matan esos brazos
y esos abrazos
que ya no me sostienen
y que ya no sostengo.

Y si te veo te escupo en la frente
y me voy llorando, como nunca me viste
Porque no extraño quererte, no lo extraño ni un poco.
Pero devolveme a mi amigo.

viernes, 29 de noviembre de 2013

m.

Cuando lo vi la primera vez
no me imaginé lo que sería,
no me imaginé lo que era,
no me imaginé lo que es.

Ahora veo su mano con la mía
y cómo entra el sol a golpearlo
mientras suenan mis risas aún, como un eco.

La luna esconde mis errores
y puedo así refugiarme en él.
Cuando llega el sol
y vuelven mis errores,
él no se va, él sigue ahí,
con su boca de algodón y seda
y sus manos de satén.

Cómo quiero arrancarlo
de la sombra en la que cree que no está
y llevarlo a caminar y, por fin,
verlo real.

Quiero sentarme frente a él
y poder adivinar qué hay en la profundidad
de la oscuridad de sus ojos oscuros color café,
oscuros como el café que me prepara
cuando llego a él cansada
porque el mundo no se cansa jamás
de golpear con mano implacable.
Y él me sostiene y me da aire
para no dejarme caer
por la montaña en cuya cima estoy
(aunque suene bien, no lo está).
Y cuando voy a desmayarme porque
me deja de oxigenar,
me sostengo sobre mis rodillas
y lo dejo volar,
porque su mente dispersa
no puedo ni quiero enjaularla,
ni atarla,
ni encerrarla,
ni disminuirla,
porque nunca es más hermoso
que cuando se escapa a su libertad.
Yo prefiero observarlo huir
que obligarlo a quedarse.
Espero, con un café propio
y sentada a una mesa ajena
hasta que vuelva y me arroje piedras a la ventana.
No le pido más, menos tampoco.

Pero puede que algún día
la ventana esté tapiada
y las piedras arrojadas
no se escuchen más.
Le digo que no se cómo ni por qué
pero que es un riesgo que él eligió correr.

Mientras no pase
puedo aún disfrutarlo.
Puedo aún sentir la adrenalina
de su ropa elevándose sobre su cabeza
y mis dedos bordeando
las curvas de su cara.
Puedo aún imaginarlo
cantando a coro una canción
sencilla y no tan mágica
de una banda que hizo temblar la tierra.
Puedo aún sacudir su vientre
y hacernos ver las estrellas
mientras imagino que el mundo es esto.

Perdón si despierto de golpe
borracha y violenta de realidad
y, tratando de escupirte todo,
me vomito los pies y me caigo de cara.

Creo que vi en tus ojos
y se te escapó entre los labios
que sentiste celos por un afecto
que no fue tuyo.
Y si tu humanidad transmutada
pero aún perfecta
superara todos los obstáculos
pretendida pero falsamente racionales
que vos mismo te imponés,
no dudaría ni dos segundos en besarte
y enseñarte a correr a la par de alguien más.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El hombre sin intelecto

Pesadamente cálido, desagradablemente simpático.
Vestido a lo high class, arreglado como un duque.
No se priva de la misoginia
y los placeres del machismo y el patriarcado.
Gana lo que vos no podés ni soñar,
sueña lo que vos no querés ni pensar.
Si tu idea es volar,
él es quien te dispara.
Si tu idea es desvestirte,
él es quien te toca.
Si tu idea es gritar,
él es quien te calla.
Si tu idea es comer,
él se come lo tuyo,
aunque él tenga para comer él, y cien más.

Él es el hombre sin intelecto,
sin dudas, sin imaginación,
vacío, humeante, viscoso.
Moldeado a la medida
de todo lo demás
¿excepto de él?
Seguro que excepto de nosotros,
los de la otra vereda, los de la calle.

Ansioso,
consumido por el tiempo
del horario de oficina.
Enfermo,
por sí mismo, por el mundo,
por el colectivo y el smog,
por la camisa y la corbata.
Satisfecho,
de sí mismo y de su familia,
de ser un bastión de los placeres
que quiere tener y no puede,
que disfrutan los que él llama "superiores".

No hay que sentir lástima por él, cuando él no la tiene por los demás.
Hay que pararlo en la vereda, y ver si vuelve a las alturas.
Si no vuelve, perdonarlo; si vuelve, bajarlo de su corto vuelo.

martes, 12 de noviembre de 2013

Versos para María

1

María, tan hermosa que encandila,
con sus ojos de cachorro que te miran rogando piedad,
y se emocionan hasta alcanzar la luna con los poemas de Cortázar,
teme tanto al tiempo, más que a la muerte.
¡Cuánto tiempo más dejarías pasar
para librarte del miedo al tiempo!

2

Supersticiosa del amor
y racional de la ciencia.
Cada día lee lo que le depara
un futuro genérico.
¡Que encuentres tu paraíso
no dependerá del destino!

3

En el horóscopo no obtendrás
la fecha en que las hojas crujirán bajo tus pies.
Porque tenés que salir a pasear para encontrarlas.
Muchos días serán de sol y lluvia y árboles aún verdes
¡Cómo cansará buscar las hojas del otoño
si todo el año es de calor sofocante!

4

Pero las palmas rojas de tus manos
no deberán dejar de aplaudir.
Encontrarás mil primaveras antes del verano
y mil veranos antes del otoño.
¡Pero cómo valdrá el otoño
cuando te rodees de hojas color tus-ojos!

5

Vas a tener que salir por tus estaciones,
a pasarlas, a vivirlas, a zafarlas, a sufrirlas.
No seas pasiva, no confíes en los astros.
Solo en tus dibujos y tu danza podrás reescribir tu horóscopo.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Sobre mí, sobre vos, sobre alejarte

Queriendo hablar sobre mí, termino hablando sobre vos. Al hablar sobre vos, termino explicando cómo yo te veo y esa es la única forma que tengo de hablar de mí: solamente a través de vos.
Porque no hay forma en que pueda explicarlo desde mí: es algo físico, una reacción inesperada e impulsiva, que afecta a mi fisiología.
No quiero soñar más con vos. No quiero tratarte mal, nunca más. No quiero alejarte aunque ahora lo esté haciendo.
Quiero tenerte conmigo y que el olor de tu piel se convierta en el perfume ambiental de mi cuarto. Y como no puede ser así, te alejo para siempre de mí, definitivamente...

pero, al menos, ahora sabés por qué.

domingo, 27 de octubre de 2013

De las luces de una no-ciudad

De las luces de un no-funeral
producido en un cuarto en forma de arte.

El arte en las luces,
las luces en el arte,
los colores en las luces,
las luces en los colores.
Chocan 
y rebotan en los espejos
y el agua
y los lentes de los anteojos de los miopes.

Nadie habría asegurado jamás que luces de colores en forma de puntos emocionarían hasta aguar el único lugar donde las luces solo encontraban un camino de ida: el suelo.
El cambio en los colores no reportaba cambio de ánimos. Todo se mezclaba en un éxtasis poco psicodélico obligándote a mirar en todas direcciones. Me fundí en un abrazo con las compañeras de vida que elegí ese día (y tantos otros días, repetidamente) sin poder contener el remolino de colores en mi mente.

El paso por el cuarto iluminado con luces de colores de Yayoi Kusama duró poco más de 15 segundos. Y en esas ocasiones se aprecia el arte de vivir, y la necesidad de la presencia interior de los colores para inundarnos o dejar de existir.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Vamos

Vamos.
Vamos que el viento se va.
Vamos que la hoja errante se va.
Vamos que la nube se va.

Vamos.
Vamos que la tumba del cantor se va.
Vamos que el fuego de la voz se va.
Vamos que el resonar del silencio se va.

Vamos.
Vamos que la luna se va.
Vamos que el sol se va.
Vamos que tu estrella se va.

Vamos, avanzad.
Vamos, avanzad que todo se va.
Vamos, avanzad que tu vida se va.
Vamos, avanzad que los compañeros se van.

Vamos.
Vamos que las estrellas se van.
Vamos que los cantantes se van.
Vamos que se van también tus ojos.

Avanzar sin pesar
sin dejarse pisar.
Avanzar sin sueños
del presente que está lejos.
Avanzar sin penas,
duras, mas nunca ajenas.
Porque tus penas son mis penas, hermano,
y tu dolor es mi dolor.
Gritad! Al son de mi clamor,
que avanzando iremos de la mano.

martes, 3 de septiembre de 2013

HUMO

Siempre que creo en tus ojos, deseo no hacerlo porque después no puedo ver.
Me lastima la retina verte echando esa nube pálida
desde tu cuerpo, saliendo por toda tu piel.
Es como una nube tóxica, un arma química,
que te hace desaparecer, por el humo que proyectás.
Te vendés a vos mismo como un diamante de pobre:
hermoso, brillante... y accesible,
pero en el momento que quiero conocer tu materialidad,
desaparecés.

... Y poco después, volvés,
envolvente, magnífico, embriagante,
con tus brazos en mi cintura y tu boca en mi oído.
Y me dejo llenar los pulmones de tu toxicidad
porque más no puedo.
Me nubla la mente aunque se que algo va mal
pero no puedo esperar de vos nada más.
Huyendo de la responsabilidad,
un beso que no se da,
que te llamo y no estás,
que te quiero conmigo y corrés hacia algo más.

Tu pierna en mi pierna,
tu nariz en mi cuello,
tus manos, ya no se
(y ya no quiero saber).
Caigo dormida, buscando no buscarte,
se que la impunidad se acaba con la luz del sol,
cuando escapás de aquel color
que te invade por completo y te llena de sabor
la boca, aunque te tapes los ojos y la voz.
Huís de nuevo hacia el gris, hacia la bruma,
perdés tu cuerpo y te volvés una sombra,
un gas, un dolor, el veneno de la cobra,
el aturdimiento, el ardor, la tortura.
Pero te compadezco en tu soledad acompañada
porque al final, vos sos el que elige la nada.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Lau

Hay días lindos y feos.
Hay días de sol, hay días nublados.
Hay gente que brilla en cada uno por separado,
pero ella no.
Ella hace brillar el mundo,
cuando este quiere brillar
y cuando su manto gris implacable se ciñe
sobre todo lo demás.
Con sus ojos claros, brillantes
como la piedra preciosa al sol que es.
Tiene unos ojos inquietantes e inquietos
que te abrazan en una ráfaga de color.
Pero sus abrazos reales te sostienn
cuando te estás por deshacer de dolor.
Toda ella te sostiene, toda ella te lleva a brillar.
Lo que te diga, jamás lo vas a poder olvidar
porque te bombean en los tímpanos sus palabras
como una pegadiza canción de jazz.

No habla, canta.
No grita, canta más fuerte.
No se ríe, armoniza.
No canta, emite su brillo de forma musical.

Tan hermosa que es imposible no amarla,
lleva el barrio en los labios, en la mente, en el alma.
Te canta canciones de cancha
y parece una burla
porque la dureza de la calle no ha podido con su dulzura,
la dulzura de su voz, de sus abrazos,
sus ojos, y de la música que se le escapa de las manos.

miércoles, 24 de julio de 2013

Lo vi caminando en un corredor sin final. Pero el final estaba hecho a un lado, una puerta que nadie pudo ver.
Iba como flotando, caminando grácilmente sobre sus pies, diminutos. Sus zapatos me quedaban bien.
Tenía la mirada perdida en las sombras que lo recorrían pero el cuarto estaba iluminado. Las únicas sombras las proyectaba él. Caminando lentamente, nunca llegó. Se sentó en un asiento imaginario y voló.
Nunca más lo volví a ver. Hasta ahora.
Sentado sobre su pasado todavía tenía la mirada perdida. Nunca la alcancé. Nunca pude llegar a enredar sus pensamientos con mis piernas mientras arruinaba su esqueleto con mis manos. Si, total, para mí, era como un montón de legos.
Nunca pude saber si pudiste entrar por esa puerta o si te quedaste sentado. Yo solo te vi volar, y te dejé porque tenía que quedarme acá. Volar era para vos. Y dudaste demasiado en llevarme.
Yo no tengo tiempo para dudar, el tiempo se me escapa del cuerpo y no me quiero ahogar en arena.
Ahí estás. Tu mirada ya no se pierde. O tal vez la que se pierde es la mía, con todos los gritos que se me escapan de los oídos.
No se si no es que no te entiendo o es que nunca nos perdimos al mismo tiempo. Creo que solo fui un fantasma de tus sombras, aunque mi intención fue siempre hacerte brillar.

Tender

Esperamos a que caiga la noche porque nos sentimos más seguros.
El día es amenazador.
Nos trae gente y ruido y movimiento y, especialmente,
LUZ.
Nos trae luz.
Ilumina todo lo que hacemos
todo lo que dejamos de hacer.
No dejamos nunca de ver todo lo que hacen los demás.
A la luz del día somos un hormiguero observado.
Solo que quien vigila somos todos a la vez.
Nos observan todos, y observamos a todos.
Y así claro que vamos a esperar la noche, ¿no?

... ¿NO?

¡Claro que todos esperamos la noche!
La noche es todo
lo que
no es
el día
Se apaga el ruido, la gente se apaga, y la luz deja de agitarse.
Nos movemos entre sombras, escondiéndonos.
Manadas de lobos a la luz de la luna
o a la luz de las nubes
o a la luz de la lluvia
pero esa luz es una no-luz
una no-luz que solo se esparce sobre quienes querramos.
La noche es el momento del escondite y la trampa.
La noche es el momento de vernos con las manadas con las que no nos vemos de día.
La noche es el momento de cazar.
... Y también es el momento de dormir. 

Oh my baby

Pero cuando el día no es duro y la gente no te agitó las neuronas,
cuando tu cabeza estuvo en coma mientras todo a tu alrededor se movía
la noche es otra cosa.

Oh my baby

La noche es el momento en que nos movemos como fantasmas
pero como no estamos solos, no nos movemos solo nosotros.
Los fantasmas de los otros se mueven hacia nosotros.

Oh why?

No te entusiasmes con la noche porque nada se puede hacer
cuando es la misma noche la que saca a pasear los fantasmas que se esconden en el día
y cuando las no-luces de la noche no pueden esconderte lo suficiente te atacan

(Help me!)

Cuando en la noche sos el blanco de los fantasmas ya no podés hacer nada
Esconderte debajo de las sábanas es tan inútil como fumarte un cigarrillo.
No, son inmunes al humo. Y son inmunes a los intentos.

Oh my...

La noche es amenazadora para los que no son lobos, para quienes no son cazadores en la noche
y solo son presa de los fantasmas de los lobos.
(Los verdaderos lobos se pasean por la ciudad)

(Help me!)

Es que cuando las estrellas se esconden tras las no-luces de la ciudad
tengo tantas ganas de encontrarte rondando por mi casa,
de puntas de pie, pensando que todos duermen
para que te intensifiques en la belleza con la que no dejás de brillar.
Tengo tantas ganas de alimentarte el ego hasta que tenga que bajártelo de un beso
o de un golpe (no lo se bien todavía)

No quiero hablarte
porque si te hablo me muero.
No es una canción lo que me está matando,
lo que me está matando es hablarte
y creerte
y creerme
y soñar
que las cosas no son igual que durante el día.
Porque durante el día la impunidad tiende a cero
y durante la noche decidimos no cazarnos porque después vendrá el día.

Esa noche que no sea seguida por el día, esa noche,
ESA MISMA,
voy a rozarte la mejilla mientras duerma.

jueves, 7 de febrero de 2013

El descargo


Me siento a escribir esto porque ya no se sobre qué hacerlo;
solo me salen un montón de cosas sacadas con sacacorchos.
¿De qué sirve?
¿Cuál es el punto?
No debería ser así.
En otro momento no era así. Las palabras se me escapaban entre los dedos o las escupía en tinta sobre una hoja. Y ahora ya no.
Perdí todo. Perdí todo lo que podía incentivarme a escribir. Pero, la realidad, es que nunca supe qué era. Salía solo. Entre las personas y los colores y mamá y el sol y unos ojos y mi cabeza, me perdía entre tanto sobre qué hablar.
Una ola de palabras que golpeaba las barreras de mi cuerpo. Algunas veces lograron barrer con todo.
Incluso una de las personas más luminosas de mi vida me regaló un cuadernito hermoso para descargar todo.
Lo usé tan poco... que ahora me vuela la cabeza. ¿Quién era yo?
Y la realidad es que me asusta la calma dentro de mi cabeza.
Es un fantasma que me camina alrededor la posibilidad de que no se vuelva a agitar una sola idea y no escribir más. Y la paradoja es tan fuerte...
No tener el incentivo, perderlo para siempre. No poder encontrarlo nunca más...
Que absolutamente nada vuelva a ser tan intenso como fue, que me empujaba como una ola asiática al rasgueo del papel absolutamente manchado en tinta.
Ni una persona.
Ni un hecho.
Nada.
Perdí el sentido de la intensidad cuando viví la intensidad. 
Viví la intensidad más viciada. Y a la vez la pureza de la juventud y la novedad luchaban para ganar a la intensidad para su lado. Fallaron. Corrompida, sucia, contaminada... así fue la intensidad.
Nada más volvió a presionarme el pecho de esa manera.
Y nunca haber crecido. Y nunca crecer.
Estancarme. 
Ver cómo todos avanzan y observarlos. 
Y pasar de una persona a una carga.
Y ser una carga hasta que sea irreversible.
Y ver cómo todos trotando van hacia el resto de sus vidas... Y yo, una carga. Para todos.
Y no saber quién soy por no estar segura de quién voy a ser. Y no estoy segura de quién voy a ser porque no estoy segura de quién quiero ser.
¿Quién quiero ser?
Y, lo más importante, ¿CÓMO SABERLO?

lunes, 21 de enero de 2013

Yo les quiero presentar a él.

Mira con sus ojos oscuros como el mar en plena noche
igual que su piel morena, que refleja la luz de la luna.
Gusta de un buen tabaco,
único, como el que le doy yo.
Espera y sonríe con sus labios caribeños
las pocas veces que le devuelvo la sonrisa y rompemos a reír.

Si ves el principio de cada uno podés llegar a saber quién es.

No me espera cada noche,
tampoco piensa en mí al amanecer.
No me pasa a buscar en un caballo blanco
para huir hacia el atardecer.
Y está bien.

Nos besamos,
nos abrazamos.
Nos fumamos un cigarrillo a cada lado de la cama.
Nos miramos,
nos jugamos.
Y nunca espero que me diga que me ama.
Nos burlamos,
nos tocamos.
Nos levantamos y nos volvemos a reír.

Piel de naranja, sus mejillas son de seda,
sus dientes deslumbran en plena oscuridad.
Pero en plena guerra de cosquillas
brindamos entre risas por nuestra seguridad
de que mañana vamos a despertar
siendo únicos, incorruptibles, jóvenes
y que en tus manos descomprometidas me puedo enredar.

lunes, 5 de noviembre de 2012

12 - Oliverio Girondo

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangunlan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.


Final de respuesta (22/11/2011)

María, con su vestido de flores y su juvenil andar se dirige a dar una mano a esos lugares donde esa gente roja lo necesita. Se ha acostumbrado y nada la detiene. La acompaña un aura de felicidad y belleza. Será la primavera, será su buen humor, será que esta vez descansó, quién sabe.
Llega, la hostigan desconocidos pensando que es de allí, y no lo es. Pero escapa rápidamente y se une a su bella gente roja. Se sienta sobre la mesa con ellos y charlan sobre qué tal es la situación alrededor.
De golpe, ahí pasa, lo ve, lo sabía pero no lo esperaba. De nuevo el fantasma, de nuevo ese andar, de nuevo esos rulos: Tomás. Allí lo ve, dando vueltas, con su gente viole(n)ta.
Con ese andar tan particular, la mirada perdida que de repente se posa en María. Es un microsegundo que dura el espanto mutuo. Tomás empalidece pero en menos de un tic se recupera y sigue. La ignora, y ella hace lo propio.
Todo el día se encuentran en el mismo lugar. Se ven de lejos, se pasan por al lado: no se miran, o hacen de cuenta que no se ven. Ella lo mira irónicamente cuando se acerca para pasar a su lado y él la ignora, pero ella sabe bien que Tomás solo puede mirar adelante y no bajar la mirada para verla. ¿Estaría tan mal? Sí.
Y de nuevo se ve en la situación: corredor, ella hacia un lado con su andar firme y su sonrisa, él en dirección contraria, en frente. Es la primera vez que María ve en él paso firme, decidido, sin miedo, sin angustia fantasmal. Y a María es la primera vez que no le tiemblan las piernas. Así y todo, decide no pasar por eso, lo evade y se vuelve a juntar con su gente roja. Y se sienta en la mesa y vuelve a charlar. Pero sabe que a su alrededor anda el fantasma de sus navidades pasadas.
Y por primera vez, se puede responder la pregunta que tanto la torturó, esa pregunta formulada así: "¿hacia dónde caminás cuando estás solo?". Por primera vez se la puede responder: hacia la nada, caminando fantasmalmente en círculos; o hacia su gente viole(n)ta.

martes, 30 de octubre de 2012

-tan viejo-


Marca un número telefónico. Uno, cinco, cinco... Lo sabe de memoria
son casi las 6 de la mañana pero, con sus esperanzas en la mano, piensa solamente en apretar un número, ponerse el teléfono al oído y oír su voz.
.....
el gato la mira y le maúlla, haciéndola pegar un salto en su asiento. Vacila.
No lo hace, le falta coraje.
Es muy tarde.
A la cama se va, enfadada consigo misma.

Y otro día etílico no le tiembla el pulso
llama, le pide verse.
A ella se le traba la lengua... pero él está igual. Lo niegan, ¡pero cómo no se iban a negar!
Y se ven y lloran y se ríen y se disfrutan y se odian como siempre fue.
Después de unos días, se olvidaron de que existieron.
Se recuerdan, se encuentran.
Se vuelven a olvidar.
Pero el olvido siempre es unidireccional, siempre sale de uno. Nunca hay dos. Nunca son los dos.
No se pueden querer, pero no se pueden odiar.
No se soportan pero aún así no pueden no unirse.
(Si te llama, vas. Si lo llamás, va.)

Y si se volvieran a conocer, seguro se caerían mal.
No puedo sino verte como querés
porque más no puedo

(Ojos de miedo;
pelo de fuego;
piel de rosa;
manos de hielo)


No puedo sino ver eso
pues más no me dejás. 

Caen las lluvias de primavera
para quemar las promesas incumplidas;
para quemar corazas falsamente construídas;
para quemar las vías con paradas distinguidas;
para reconstruir una vida de sequías.

Dejate entonces caer
y recorrer
Dejame querer usarte
para, al final, no tirarte.
Dejame soñar los finales,
arruinarte las películas, 
como si nuestras vidas fueran tales.

Pero la película que más voy a ver
va a ser esa en la que estás cantando una y otra vez.

lunes, 15 de octubre de 2012

Detrás del hombre burgués siempre hay una gran mujer, detrás del revolucionario no hay nadie, pues su compañera camina a su lado, nunca detrás.

Y al lado de ellos, dos compañeras. Del otro lado, dos compañeros.
Todos caminando a la par, solo detrás, a lo sumo, de una bandera, todos juntos.

viernes, 5 de octubre de 2012


A mis compañeras y compañeros


Historia
Ese arte de estudiar lo que pasó y sus razones y sus consecuencias
y quiénes fueron los que estuvieron;
pero hay algo más.
No hay que olvidarnos de quienes estaban y no los vimos
porque eran cabezas sin rostro
sin ojos ni boca ni nombre ni identidad,
muchas veces más literal que poéticamente.
A algunos se la quitaron, otros decidieron quitársela
(porque no les quedaba otra salida),
otros fueron mártires con nombre y apellido
y otros fueron los anónimos, el número en el lugar.
Todos ellos, Historia.
Muchas veces no la oficial, muchas veces la historia de una masa en la calle.
Muchas otras tampoco masas, simplemente víctimas de las consecuencias.
Muchas otras son los casos repetidos, pero que se siguen sumando.

Y nosotros, y muchos de ellos, acá estamos, siendo La Historia.
Nuestro objetivo no es una foto en un libro que lean mis tátara-nietos cuando estudien en el secundario,
nuestro objetivo es algo más.
Nuestro objetivo es acabar con todo.
Nuestro objetivo es volver a comenzar.
Tomarlo todo y transformarlo,
para luego incendiarlo
y destruírlo y enterrarlo para siempre.
Y sobre la ceniza de tu vieja sociedad no va a haber nada más que nuestros pies.
Toda tu estrategia se va a acabar
cuando todos nosotros salgamos, todos,
con nuestros mártires al lado, o encima en nuestras remeras,
o sus nombres y fotos en las pancartas y banderas
y que en los cantos los traigamos a la vida
porque gracias a ellos, somos más,
y porque siempre estamos, y siempre vamos a estar.

Y nosotros vamos a hacer la Historia, como la hicieron tantos otros,
pero no la de los libros y los manuales.
La Historia que nosotros escribimos es la de la calle,
la del cemento ardiente y las banderas rojas,
la de la lluvia y los redoblantes,
la de la marcha, la huelga y la rebelión.
Con los pies vamos marchando y con los puños vamos golpeando.

Vamos a escribir la historia con las manos y los pies,
y con los fusiles que derramen la sangre del Señor Burgués.

viernes, 6 de julio de 2012

Es difícil de explicar

A ver, es bastante difícil explicarte lo que te voy a intentar decir, 
pero al menos se que lo voy a intentar.
 
¿Cómo es posible explicarte que
tengo ojos y te veo,
pero tengo rodillas y me tiemblan? Será la ansiedad.
Es difícil, porque me termino yendo al carajo. Y ni siquiera se si lo vas a entender. Entonces me arrepiento y vuelvo a empezar...
 
¿Cómo te explico todo eso? Es que me pasan tantas cosas
por la cabeza.
 
Paremos un segundo.
 
Me pasan muchas cosas por la cabeza que me cuesta mucho coordinar. 
Y acá es muy difícil porque encima estás al lado
y es como si quisiera cantar Your Touch o Día Nublado todo el tiempo pero no puedo elegir. Y, seamos sinceros, no me voy a animar... Es decir, no puedo más.
Me pone ansiosa el límite y no poder, me pone ansiosa no tener el control. Pero tampoco me gusta tener el control. No puedo. ¿Te pasó alguna vez ceder ante la presión?
A mí en cuestiones lógicas en general no. Me siento a pensar y las cosas salen. A veces sola(s). A veces hay que forzarlas. Y en momentos muy tensos tal vez lloré, golpeé algo, me peleé con alguien. Aunque no salgan no desespero. 
Y en esos momentos de lógica todo es por ellos, ¿sabés? Por ellos que a veces creo que no nos ven. Yo no los hipnotizo ni los compro ni los chamuyo. Decir la verdad... por amarga que ella sea. ¿Por qué me suena eso? No se. Igualmente la verdad en la cara nunca te faltó. ¿O me lo podrías negar?
No quiero objeciones ahora ya se que las tenés. No estoy... Es que... ¡no puedo más!
Pero aunque no pueda más y acá la presión y la ansiedad me quiebren, estoy, intentando explicarte lo difícil que es. Me cuesta, ¿sabés? Es complicado ordenar las cosas. Es como tener todos los papeles de estudio desordenados arriba del escritorio: te da paz, sabés que algo estás haciendo y pensás que al menos parecieras estar haciéndolo bien. Pero cuando ordenás un poco, aparecen cosas nuevas que no sabías que estaban. Y así me pasa ahora, que intento coordinar y me encuentro con elementos con los que no contaba. ¿No contaba? ¿Estamos seguros? Tal vez me volé yo misma la cabeza para no tener que pensar además en esos. Pero la verdad es que lo voy a ignorar.
Lo que no puedo ignorar jamás es ese sonido. ¡Ay! Me vuelve loca pensar que tal vez sos vos, con tus ojos amargos, oscuros, color café negro. Y a mí el café me gusta negro y amargo.
Por eso entiendo que me guste levantarme en los días-noche de invierno y tomarme mi café calentito bien amargo y negro. En realidad no podemos entender eso. Podemos entender en todo caso por qué te hablo acá de tus ojos, esos que ves todos los días en el espejo y andá saber si siquiera los notás.
Yo no noto los míos, ¿tendrán algo de especial? Y el vecino, ¿notará lo dulce que se ve todas las mañana saliendo a trabajar? Pero, ay, me gustaría verlo salir más tarde, con menos frío, y más descansado.
¡Tengo que hacer algo por él! Y me agarra la ansiedad otra vez. Y me vuelven a temblar las rodillas como... no, dije que empezaba de nuevo... Pero más me tiemblan cuando tengo a todos mis vecinos y mis amigos y gente que no conozco a mi alrededor: ese paso de ejército que nada puede frenar. ¡Ay! Cada vez vamos a ser más.
Y la verdad es que me gustaría que fueras mi compañero,
caminando al lado sin parar jamás.
Si caemos, vamos a caer todos juntos y va a ser todo un hecho en esta sociedad. Y que me vengan a negar nuestra entidad como sujeto.
Vamos a ser parte de la historia, de la Historia. ¿Habrá algo más lindo que perdurar? Más que perdurar, ser ejemplo. ¿Me imaginás como ejemplo? Señores de la posteridad: no dejen nunca que sus hijos me tomen como ejemplo. Brecht me golpearía con sus libros y me correría por toda la ciudad. Y yo le diría "¡Pará, Berti! ¿No ves que no puedo más?"
¿Te lo llegás a imaginar? En realidad yo no. Me gustaría imaginarme de nuevo haciéndote reir. Ya se que te reís de mí y no conmigo. Pero prefiero que sea así, mi personalidad se me escapa por las rodillas que me tiemblan y... me volví a arrepentir.
 
"¡Oh por Dios qué dije!" y la tierra no me va a tragar.
 
Pero ya es tarde y es parte de la historia. ¿Será de nuestra historia, de nuestra Historia? ¿habrá un "nuestra"? Me pregunto cuántos seremos "nosotros". Nos prefiero anónimos y perfectos, deslizándonos entre las faldas de las señoras coquetonas, ¡que nos van a esconder!. Sin mirar, ¡por favor! Como si fuéramos gatitos. Nos deslizamos sin escándolo, o haciendo tropezar a uno que otro porque esa es nuestra gracia. Y después, nos transformamos. Todo va a acabar en una gran fiesta. Y mi vecino por el cual estoy haciendo todo, va a festejar. Y después, todos a trabajar. Pero después de las penurias vamos a salir de casa danzando y cantando y los quiero ver a todos bailar y cantar. 
En especial a vos, que te ves tan armónico y nunca te vi cantar más que un cuarteto volado que tanto me gustó bailar. Te quiero ver caminando abajo de la lluvia sin quejarte y sin llorar. Te voy a ver yendo a trabajar con la cabeza baja, todo mojado, pero levantando la vista para mirarme. Y te voy a sonreir, porque solo eso me sale viéndote así. Porque quiero ser yo y quiero ser vos y quiero ser el vecino. Y quiero que seamos toda esa masa anónima. Y al mismo tiempo haya un vos y yo entre todos los demás.
Y se me cierran los ojos porque me volé mal. Se me voló la mente después de un día apretado. No te quería meter en esto me parece. Y en realidad te voy a aceptar que no estoy tan segura de qué quería al principio...
Se me cerraron los ojos y traté de descansar. Pero los bombos y la calle no me dejan dormir. De repente entiendo todo y me empieza a arrullar. Y me dormí, ya está, toda esta locura quedó atrás.
 
Pero, te quiero asegurar, en la vida real no soy tan así.
Solo que, mirá, es difícil y no puedo más
 
¡Ah sí! Yo te quería explicar. Sí, cierto, pero me dormí y me quedé a la mitad. Verás que es muy difícil coordinar. Y es muy difícil explicar. Y, lo más difícil, es no poder.